La degradación de la vida humana a la que nos está llevando la lógica de la cultura de la muerte (de la que el aborto es sólo la punta del iceberg) hace que nos despachemos con noticias como la que El País del pasado 7 de septiembre titulaba así:
El Supremo concede 1.500 euros mensuales de por vida a un niño con Down tras un diagnóstico prenatal equivocado
Y es que, según la periodista, ahora que el aborto es «un derecho», un diagnóstico prenatal erróneo «privó a la madre de valorar si abortar o no». Como consecuencia, padre y madre recibirán una indemnización cuantiosa y el niño una pensión vitalicia (tiene bemoles, parece irónico lo de «vitalicia») por importe de 1 500 euros en concepto de reparación (supongo) por no haber sido abortado. Es lo que en términos jurídicos, aclara la periodista, se denomina wrongful birth («nacimiento equivocado»).
No tengo palabras para valorar esta noticia. ¿Cómo explicarán los padres a ese niño, cuando sea algo mayor, que recibe una paga mensual por haber tenido la «desgracia» de no haber sido abortado?
Y es que cuando el deseo del más fuerte se convierte en un derecho, todo el entramado jurídico se altera. Porque un derecho no es papel mojado, se reivindica, se costea con el erario público y, lo que es peor, implica obligaciones para otros (médicos, personal sanitario) y se ejerce a costa de los considerados débiles, deficientes, inútiles o costosos. Y se reclama en los tribunales. Creíamos que lo habíamos visto todo. Nazismo en estado puro.
Teresa García-Noblejas
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Realmente esta noticia es demoledora, 1500 € mensuales de por vida para redimir a unos padres que deben “cargar” con su hijo no deseado. Si tanto les pesa que su hijo haya visto la luz, que tengan la decencia de darlo en adopción y no de pedir indemnizaciones. Que poca vergüenza. Los padres cuyos hijos tienen algún tipo de deficiencia o discapacidad no tienen ni por asomo ese tipo de ayuda económica. En este pais se premia el egoismo y la cobardía de los que prefieren matar a su hijo en lugar de premiar la generosidad y valentía de los padres que apuestan por la vida de su hijo, venga como venga. Espero que las asociaciones de padres de niños Down den una respuesta pública ante esta noticia.
‘Wrongful birth’ no se traduce como ‘nacimiento equivocado’, sino como ‘nacimiento injusto’, en el sentido de que por una negligente praxis médica una mujer careció de un elemento de juicio para tomar la decisión de continuar o no con el embarazo, a que le da derecho el actual ordenamiento jurídico. Y no presupone que el niño nacido haya sido desgraciado y se le deba indemnizar, sino que se ha lesionado la libertad de decisión de los padres Que, por cierto, al demnadar muestran que buscan recursos para cuidar a su hijo lo mejor posible, con lo que deben quererlo mucho.
José, pues peor me lo pones, Nacimiento injusto. ¿Y quiénes somos nosotros, incluidas las madres, para decidir su debe o no nacer el niño? Yo no valoro ni juzgo lo que querran a ese niño una vez nacido pero que, de haber sabido que era Síndrome de Down posiblemente lo hubieran habortado, parece probable. En el nazismo las leyes de discriminación y extermini también cumplían las formalidades legales y jurídicas con sellos y firmas de las autoridades competentes. Teresa
Teresa, me parece que la persona más autorizada para decidir si llevar adelante un embarazo o no es la madre. Por mi parte, no creo que frente al no nacido tengamos los mismos deberes morales que frente a las personas: durante las primeras 20 semanas más o menos porque carece de mente y no puede decirse que haya alguien en ese al que se cuerpo que haya de respetar; y posteriormente, porque aunque hay alguien el feto no es un ser auto-consciente y está tan distanciado psicológicamente de la persona que será y que disfrutará de la vida que le espera que sus intereses tienen el mismo peso moral que los de un animal no humano de capacidades psicológicas similares.
José,
esta noche, cuando estés dormido y no seas “auto-consciente”, un asesino te despedazará con una sierra mecánica y aducirá tus razones ante el Juez para lograr su absolución.
Resulta dramático que ni siquiera concedas al no-nacido “el mismo peso moral que los de un animal no humano de capacidades psicológicas similares”. Primero, porque ningún animal tiene ” capacidades psicológicas similares” y, segundo, porque hay especies más protegidas que el ser humano.
Tu mismo te lo dices todo. Ordena tus ideas y cambiarás de parecer.
Creo que los seres humanos no perdemos durante el sueño la capacidad para la auto-consciencia. ¡Sería mágico que nos volviera a aparecer cada mañana de nuevo!, ¿no crees?
También creo que mi gato tiene mayores capacidades cognitivas y emocionales que un feto de 22 semanas. De hecho, la mayoría de mamíferos adultos las tienen. Eso se debe a que las capacidades psicológicas del feto están en formación.
José,
en el sueño no eres auto-consciente. Y en cuanto a las CAPACIDADES, las tiene mayores un ser humano de 22 semanas que un gato de doscientos años. O juzgamos capacidades o juzgamos realidades actuales.
O el ser humano es DIGNO por sus CAPACIDADES, o es el inferior de este planeta: ve menos que un águila, corre menos que un guepardo o aguanta la respiración menos que un cachalote.
No valorar las CAPACIDADES es no tener conciencia del FUTURO, que es, precisamente, lo que nos diferencia del resto de animales…
A más de uno le quedaría que ni pintado la esvástica en su solapa.
Teresa: nunca discutas con un necio y mucho menos si además argumenta como un nazi.
Saludos y enhorabuena por el artículo, realmente esclarecedor y éso es precisamente lo que los desarma intelectualmente, los descompone argumentalmente y los pone de los nervios psicologicamente.
En fin, son todos iguales: borregos y necios pero asesinos y peligrosos.
Para Jose, un microrrelato de Javier de Navacués que te viene al pelo.
“Cuenta un mito africano que un día los hombres se apartaron de Dios y se convirtieron en gorilas. Esto es evidentemente falso. Hoy en día sabemos, gracias a la teoría de la evolución, que el gorila a lo largo de siglos se transformó en hombre. Y también sabemos que, gracias a algunos documentales, los medios de comunicación y ciertos políticos, el hombre se está convirtiendo, con cariño, con admiración, con nostalgia entrañable, en gorila.
Hola,
No, no soy auto-consciente al dormir: como he dicho retengo mi capacidad para la auto-consciencia, que es lo importante.
Lo que nos da dignidad son nuestras capacidades psicológicas superiores: auto-consciencia, racionalidad, etc. ¿Qué va a ser si no? ¿El mero hecho de pertenecer a nuestra especie? Eso es irrelevante. Y si lo que importan son nuestras capacidades actuales, no potenciales, no puede pretenderse que tengamos mayores deberes morales con el feto que los que tendríamos con un animal con sus capacidades cognitivas y emocionales.
¡Por supuesto que un gato tiene más capacidades cognitivas y emocionales que un feto!¡Y un chimpancé adulto más que un niño de 2 años!
Y por supuesto, llamar borrego, necio o nazi (¡o gorila!) a quien dice esto no es más que dar puñetazos en la mesa. Nadie ha convencido jamás así.
El hecho relatado expone la última muestra descarnada de NIHILISMO. Nietzsche profetizó dos siglos de desfondamiento y angustia en Europa. Por desgracia, éste es el penúltimo ejemplo.
Pero los necios no entienden, no quieren entender y no entenderán jamás.
Los nazis pensaban que los judíos no eran seres humanos. Los esclavos negros tampoco lo eran para sus “dueños”. Y en la actualidad son los fetos, el nasciturus, el ya engendrado pero no nacido al que consideran éstos iluminados como “seres vivos pero no humanos”( Aido dixit y pixit) y, por lo tanto, se les puede tirar al cubo de la basura.
Y a nuestro iluminado José no se le ocurre decir que un gorila o un gato tiene más derecho a vivir que mi hija que va a cumplir 2 añitos Dios(con mayúsculas, iluminado)mediante.
Pues, definitivamente,necio, no has entendido nada.
Lo primero: NO INSULTEIS, POR FAVOR. Insultando perdeis la razón que llevais.
Lo segundo: ¿que es eso de que lo importante en un ser humano no es el hecho de que sea humano, sino sus capacidades?
Entonces, un bebé de un año, que tiene que llevar pañales porque aún no tiene capacidad de controlar su esfínteres ¿tiene menos dignidad y menos derecho a vivir que un adulto que puede ir al baño solo?
¿una niña de cinco años, que aun no tiene capacidad de quedarse embarazada, o una mujer de 70, que ya ha perdido esa capacidad, son menos dignas que una de 25 que si tiene capacidad para ello?
¿un atleta que tiene capacidad para correr 100 metros en menos de 10 segundos, tiene más derechos que los que no podemos correr tanto?
¿un ingeniero que tiene capacidad para diseñar un puente, tiene más derechos que una persona sin estudios?
etc,etc,etc.
Espero que la respuesta sea no, porque vamos…
La discusión está viciada desde el principio por los presupuestos ontológicos sustancialistas introducidos por el antiabortismo judeocristiano. Pero la dignidad no se sustenta en ninguna propiedad real como la consciencia o la especie (el ADN), etc. Esto sería como pensar que el valor del dinero proviene del papel donde se imprime. El valor moral, como el monetario, no se basa en la sustancia que soporta lo valorado, sino en un consenso (implícito o explícito) de reconocimiento: una comunidad de subjetividades se pone de acuerdo para conceder valor a algo porque mantener ese reconocimiento beneficia a determinado proyecto de convivencia, o de intercambio comercial o lo que sea.
Claro, Urbek-.
Por eso la cúpula gobernante nazi consensuó que los judíos no tenían valor o eran un obstáculo para su proyectp de convivencia y los exterminaron.
Viva el consenso!
Es que debemos basarnos en presupuestos ontológicos de la sustancia. Precisamente al vaciar la realidad te queda únicamente un consenso que no sirve como criterio y que fracasa a la mínima tal como te demuestra Padre Objetor. La moral se sustenta en el valor que las cosas tienen en sí y que el ser humano puede aprehender porque tienen una conciencia y una inteligencia intencionales con capacidad para ello. Que el valor en sí existe y que es cognoscible y amable ya lo demostró claramente J. Pieper.
Eramos pocos y parió el o la gorila…..
Urbek, el gran Urbek, el megametafísico Urbek, aquél que de todo sabe pero que de nada entiende pero siempre tiene que poner la guinda: siempre amarga, por supuesto.
Entre estos dos eruditos de la metafísica se puede escribir un pedazo de mamotreto de enciclopedia a la que podríamos titular: “Necedades y disparates para parar cienmil AVEs”
El valor del dinero depende del oro y de la credibilidad de quien lo imprime, amigo, del mismo modo que el valor del ser humano va “imprimido” en su misma esencia y “depende” de su Creador, y Este quiso que TODO ser humano fuese un bien por y en si mismo, desde su concepción hasta su muerte natural.
Pues sí oiga, viva el consenso. Yo les estoy explicando cómo funcionan las cosas y cual es la naturaleza de la ética. Ustedes sólo expresan sus deseos de cómo les gustaría que fuese, con valores absolutos dictados por una divinidad eterna e inmutable, como un cuento de hadas. La capacidad resolutiva humana es limitada. ¿Rechazamos a la ciencia por no haber descubierto la fusión fría? No parece muy sensato. ¿Que la historia nos llevó al nazismo? Pues claro, y también a las cruzadas y a la inquisición. La cuestión es, ¿qué aprendimos en términos éticos de estos episodios? Por ejemplo que los derechos humanos de los individuos deben estar por encima de la soberanía nacional, y también de las belicosas morales religiosas. La ética progresa estudiando la historia de los conflictos en la convivencia, no está dada ni escrita en ningún sitio.
La ética está escrita en cada corazón de los hombres buenos, hombres que respetan la vida de los más inocentes e indefensos. Lo demás es retórica y, en tu caso, demagogia.
Además eres un presuntuoso engreído ¿qué vas a explicar tú del funcionamiento de las cosas si no eres capaz ni de ordenar tus escasos pensamientos?. A otro perro con ese hueso, maestro liendres.
“La ética está escrita en cada corazón de los hombres buenos”
Frase que merece pasar a los anales de la historia de la tautología.
“el valor del ser humano va “imprimido” en su misma esencia y “depende” de su Creador, y Este quiso que TODO ser humano fuese un bien por y en si mismo”
Que sí hombre, que sí. Ahora solo le falta demostrar que ese “creador” del que habla, el que resucita muertos y divide el Mar Rojo por la mitad, existe y que, por tanto, hay algún motivo racional para cumplir con sus preceptos morales. Para su desgracia la teología ha fracasado en esa tarea, así que la religión no sirve de fundamento para una ética. ¿Cómo va a poder universalizarse una moral que se basa en evidencias que por definición son privadas? Sólo los creyentes podrían tener moral, y cada comunidad de creyentes la suya. ¿Le parece razonable? Por eso la ética es lo que yo digo: un consenso mediante el que se elige el mejor conjunto de soluciones conocidas a los problemas que causa la convivencia.
Estoy de acuerdo con Mmm que sobran los insultos.
A URBEK, INSISTO: “Es que debemos basarnos en presupuestos ontológicos de la sustancia. Precisamente al vaciar la realidad te queda únicamente un consenso que no sirve como criterio y que fracasa a la mínima tal como te demuestra Padre Objetor. La moral se sustenta en el valor que las cosas tienen en sí y que el ser humano puede aprehender porque tienen una conciencia y una inteligencia intencionales con capacidad para ello. Que el valor en sí existe y que es cognoscible y amable ya lo demostró claramente J. Pieper”.
Y es que, en el fondo, tú te basas en valores que crees objetivos, emanados de la misma esencia de aquello que afirmas tenga valor. Ocurre que te niegas a examinar mínimamente si tiene valor aquello que otros te decimos. Y éso, simplemente, porque proviende de algo manchado de metafísica. Es curioso, ¡Si tú también necesitas partir de bases metafísicas para hacer algunas afirmaciones! Solo que como despachas sin razonar otros pareceres por los prejuicios grabados a fuego, todo lo que venga de lo que tú descalificas como metafísica unida al mito religioso lo despachas sin más.
Calificar de necios a estos elementos es lo menos insultante que puedo encontrar en el diccionario.
Necio:Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber (Drae)
Hola NGG,
Celebro que emplees los términos menos insusltantes. Sin embargo, esta práctica tuya sólo es la menos mala dentro del marco de acción incorrecto en el que te encuentras, que es el de proporcionar insultos a quien discrepa de tus opiniones en vez de enfrentarte a ellos con premisas y sus conclusiones, es decir, con argumentos.
Para Mmmm,
He hablado de de las capacidades psicológicas superiores, es decir, lo que nos diferencia delr esto de los animales. Ser humano no tiene ninguna relevancia ética, porque alude sólo a qué cofigo genético poseemos. Un marciano, sin ser humano, tendría los mismos derechos que nosotros en caso de que, como muchos seres humanos, fuera auto-consciente, racional, capaz de hacer juicios de valor, etc.
Es poseer esas capacidades lo que fundamenta nuestra dignidad, no algo tan tonto como tener unso genes u otros. A eso me refiero.
José, no te enfades, pero tu afirmación de que el hecho de ser humano no tiene en si misma una relevancia ética legitimaría, por ejemplo, el exterminio de deficientes, enfermos mentales, enfermos en estado vegetativo, enfermos terminales, paralíticos cerebrales … Total, son inútiles, sólo un puñado de células que no son conscientes de nada, tienen un coste social y económico…
Teresa García-Noblejas
Hola Teresa,
¿Por qué iba a enfadarme? Quien debate no deberia hacerlo :)
Yo no he dicho que el valor de un ser humano dependa de su utilidad (para sí o para otros), pues no creo que nuestros principales deberes morales tengan que ver con ‘para qué sirven los demás’, sino con propiedades intrínsicas de los individuos.
Creo que tenemos un deber estricto de no matar a las personas, es decir, a seres (humanos o no) con capacidad para la autocosnciencia, para hacer juicios de valor y para vivir según tales juicios. Que una paersona sea un efermo terminal no importa en este sentido: su vida merece el mismo respeto. Igual ocurre con los enfermos mentales: siguen siendo seres autoconscientes y racionales.
Lo mismo ocurre con la mayoría de deficientes mentales. Es cierto que no con aquellos que padecen un retraso muy grave, tan grave que son seres meramente conscientes, como un perrito. ¡Por supuesto eso no quiere decir que se les puda matar! Si está mal matar animales sin causa justificada, ¿cómo no va estar matar a un deficiente grave que, además, es amado por su familia?
No sé qué es un paralítico cerebral. Si te refieres a una persona en muerte cerebral es que está clínicamente muerto aunque sus sistema cardiorrespiratorio funcione y, por tanto, ya no se le puede matar. En cuanto a la persona en estado vegetativo, si es transitorio aún posee capacidad para la auto-consciencia. Si es permanente, no sé, porque aún no hay datos concluyentes sobre si es o no es auto-consciente.
Como ves ninguno de los ejemplos que pones son de ‘un puñado de células que no son conscientes de nada’. Son seres humanos conscientes: la mayoría de ellos auto-conscientes y, por ello, con derecho a la vida. Algunos son meramente conscientes, con lo que no tienen el mismo derecho a la vida, pero, al igual que ocurre con los animales, está mal matarlos sin una buena causa (y experimentar con ellos, obtener placer o torturarlos no es una causa justifciada).
Por su parte, un feto antes de las 20 semanas más o menos no es siquiera consciente, con lo que no hay alguien ahí dentro, nadie al que se dañe. No hay deberes morales que se puedan quebrantar. Después es un ser consciente, pero no una persona. Si supone un coste para la madre, es muy posible que ello jsutifique que no esté obligada a llevar a término su embarazo.
Dime Teresa, ¿por qué crees que tenemos más deberes con un individuo según su código genético sea de Homo sapiens o no? La verdad es que no veo la relevancia ética de los genes. Lo que importa son otras cosas.
Definitivamente, Pepe, si usted NO es consciente de lo que afirma, es un necio, pero como me temo que sí lo es, lo siento por sus familiares, pero es usted un peligro público.
Con los necios procuro no debatir y con los otros intento mantener a mi familia, amigos y a mi mismo lo más alejado posible.
Hacía tiempo que no leía semejante diatriba contra el ser humano y el sentido común.
En fin, tiene que haber “gente pa tó”, que decimos por aquí refiriéndonos a los “majaretas”. Y este, además, se cree un ilustrado.
Señor NGG,
Creo que mi discurso no es en absoulto pretencioso como para que me tache de creer falsamente que soy más ilustrado que ustedes. Eso es una deducción injustificada que emplea, de nuevo, para ofender.
Me temo que su lógica no le deja más que ebatir con quienes ya piensan como usted. Me explico: usted clasifica a los que discrepan de sus opiniones sobre el aborto como necios o locos,según sepan lo que dicen o no. De los necios dice que procura no debatir y de los locos procura alejarse.
¿No cree que son restricciones injustificadas que le impiden intercambiar ideas? Al fin y al cabo, aquí encuentra usted una persona creo que educada y dispuesta a defender sus opiniones sin estridencias.
No me importa que crea que mis opiniones van contra el ser humano o el sentido común. A las opiniones se les puede decir de todo, mientras se dé un argumento en apoyo de lo que se dice.
Creo sin embargo que es improcedente llamar a este participante en la discusión ‘majareta’.
Enhorabuena por el nivel del debate, y me adhiero a la petición de no excitarse en exceso ni agredir con el lenguaje. El contractualismo que apunta Urbek es tremendamente débil como criterio o paradigma ético. Al final, siempre necesitamos un punto firme más allá del consenso para que éste se soporte. Si partimos del consenso, y yo no quiero consensuar, ¿qué viene después? La fuerza, claro. ¿Y en virtud de qué autoridad ética, si yo no estoy en ella, no estoy de acuerdo? La fuerza por la fuerza. Voluntad de poder.
O reconocemos una realidad anterior, preexistente a nuestra capacidad de conocimiento, o no hay límites: por supuesto aborto sí, y las barbaridades que habéis apuntado. Pero también las mayores aberraciones, y la pederastia, y el terrorismo, y los maltratos familiares, y los genocidios. ¿Acaso apelando al consenso, valor débil, podemos vencer al mal, que existe realmente?
Por eso, José, al final de tu razonamiento no queda más que el relativismo más brutal, el nihilismo. ¿Por qué el ser y no la nada? Aborto sí, claro, y cualquier forma de dar muerte al que yo consensuadamente conmigo mismo (o con quien yo elija) determine que puede o debe morir.
José, estoy de acuerdo en que los genes no tienen ninguna relevancia ética. Quien la tiene es la naturaleza humana, dotada de una dignidad consustancial, no sólo por los genes sino en su totalidad. Y creo que el fundamento de esa dignidad está en si mísmo, no en que se la otorgue y se la quite otra persona o que se la conceda y se la quite el Estado y las leyes. Creo que el respeto de esa dignidad es lo que hace posible la convivencia humana, si no el hombre verdaderamente sería un lobo para el hombre.
Hola Teresa,
Yo estoy de acuerdo que los derechos y deberes morales no son fruto del consenso democrático, ni emenan de las leyes positivas del Estado. Existe una moral natural universalmente válida y que todos tenemos que respetar.
Muchos creéis que lo que nos confiere dignidad es una ‘natureleza humana’, que sería independiente de nuestras capacidades psicológicas. Por mi parte no sé qué es una naturaleza independiente de las propiedades observables de un ser ni creo que algo así existe. Yo creo que a lo que la moral natural obliga es a respetar como titulares del derecho a la vida a los seres autoconscientes (humanos o no) y que tenemos deberes más débiles frente a los otros seres (humanos o no).
¡ Y veenga la mula al trigo !
La moral, lo normal, lo correcto, LO HUMANO nos obliga a respetar y proteger A LOS SERES HUMANOS MÁS DÉBILES E INDEFENSOS, sean y/o estén o no conscientes, de la necedad, ceguera y/u obcecación que habita en las pseudo-consciencias de los necios, “pijiprogres modernísimos de la muerte” y potenciales asesinos que han asimilado como borreguitos la cultura de la muerte y la teoría del “Gran Simio”.
Estimado Jose:
Coincidimos, al menos de forma genérica, en que hay una moral natural vinculante para todos. Precisamente, si la moral es natural es porque la naturaleza de la persona y de las cosas es aprehensible por nuestra razón. Por eso coincidimos en lo básico salvo que neguemos la conciencia hasta rozar la locura.
Afirmas “Muchos creéis que lo que nos confiere dignidad es una ‘natureleza humana’, que sería independiente de nuestras capacidades psicológicas. Por mi parte no sé qué es una naturaleza independiente de las propiedades observables de un ser ni creo que algo así existe”. Creo que aquí hay un equívoco. Es contradictoria la existencia de naturaleza independiente de las propiedades observables de un ser porque precisamente es la esencia profunda de ese ser la que “emana” las propiedades observables. Matar es malo porque ese ser que llamamos humano sabemos todos que es feliz cuando ama e infeliz cuando odia o mata. Por eso la moral no es extrínseca al ser humano sino que somos capaces de conocerla por la mera razón si con honestidad y valentía observamos esas propiedades que manifiesta la naturaleza.
Otro tema sería la procedencia última de esa naturaleza: puro azar, Dios personal, desarrollo de una divinidad panteístamente entendida…Yo creo personalmente que lo único razonable de forma acabada es afirmar a Dios como causa eficiente y final de esa Naturaleza humana. Si es así, lógicamente los genes no tienen moral pero su “infomación”, su forma aristotélica, combinada con su materia, doble hélice de ADN,etc, dan lugar en el desarrollo natural a la epigénesis de un ser racional y libre: la naturaleza de ese ser, inscrita en los genes como información, sí está sujeta a moral natural.
Perdonad la longitud del comentario. Un abrazo para todos en este fantástico debate que NO DEBE SALIRSE DE LA EDUCACIÓN NI CAER EN LA DESCALIFICACIÓN PERSONAL.
Gracias por vuestros comentarios, Miguel Ángel y José e igualmente a los que debaten con respeto y argumentos inteligentes e interesantes.
Realmente, pienso que el aborto se suele tratar en general de manera bastante frívola, a mí me resulta un tema muy difícil y suelo escuchar con recelo a los dogmáticos de ambos lados. Por esa razón me abstengo de dar mi opinión, porque realmente tengo muchísimas dudas al respecto.
Por otro lado, las descalificaciones y los insultos difícilmente se pueden considerar buenos argumentos y ponen en evidencia la ignorancia y la falta de razones de quienes los utilizan como arma arrojadiza contra los que piensan diferente.
En temas tan delicados como éste, es bastante difícil encontrar a gente que se exprese de manera inteligente y sin intentar imponer su criterio, pero me alegro de haber encontrado aquí a un par.
Os vuelvo a dar las gracias.
Hola Miguel,
Creo que poporcionas un marco de origen aristotélico para la discusión que no es en puridad el marco de Aristóteles ni tiene por qué ser aceptado por todos los participantes en el debate sobre la mroalidad del aborto.
Para Aristóteles somos esencialmente animales racionales, por lo que la posesión de capacidades racionales es condición necesaria para pertenecer a la clase de seres que somos. Es cierto que llama psyché a la forma de los organismos vivos, pero esta psyché no es una sustancia sino una propiedad de la materia orgánica: el modo en que está estructurada para poseer ciertas capacidades nutritivas, sensitivas y racionales, según el organismo. En este sentido un feto no es un animal racional, aunque tiene potencial para hacerlo.
No soy aristotélico, ni tengo una concepción de los seres vivos como la suya, principalmente porque no tiene sentido en el marco de la biología científica actual. Creo que no hace falta postular la existencia de esencias más allá de lo empírico para entender como funciona un organismo.
De nuevo, la discusión estriba sobre la relvancia moral de la potencialidad inherente en un ser para desarrollar capacidades racionales. Yo no veo que sea relevante. Hay una diferencia fundamental entre matar a un feto y a un adulto: en el primer caso impides que un ser racional llegue a existir; en el segundo acabas con la existencia de un ser racional.
Y entre impedir que algo exista y acabar con algo que existe hay un abismo.
Despreciar la capacidad del acuerdo y el consenso para producir verdades éticas (entiéndase el concepto fenomenológicamente genuino de verdad como aquello que permite construir encima) porque existiera el nazismo (en una versión histórica deformada y maniquea del ascenso del nazismo como producto directo de una elección democrática absolutamente consciente de las atrocidades consecuentes) es de todo punto irracional. Es como despreciar a la física porque posibilitara la bomba atómica. Pues sí oiga, pero es que no hay otra manera de hacer las cosas. Lo que no es de recibo es meter debajo de la alfombra a la realidad porque ésta no satisfaga nuestras fantasías. La ética es una moral universalizable, así que necesita de que sus principios no se basen en opiniones de tal o cual concepción metafísica acerca de lo divino. No basta con la expresión del deseo de que haya una “moral natural” impresa en el santífico corazón del niño Jesús, revelada a nuestros sacerdotes, que ordena no matar; sino que hay que responder con argumentos universalizables (a la luz de lo que ha acaecido en la historia en la que se ha desplegado por vez primera y única la convivencia humana) a la pregunta de por qué habría que no matar. Es así de sencillo.
Los argumentos no sirven para nada si el que los tiene que escuchar no quiere hacerlo: bien sea por sordera, bien por idiocia. Lo primera tiene solución, lo segunda es propia de los necios y con estos no merece la pena argumentar.
Lo siento, estela, pero el aborto, lo mires como lo mires, es un asesinato, el que asesina un asesino y el que lo justifica un hijo de ….mala madre.
Y sí, en la defensa de los más inocentes soy un radical….y lo seguiré siendo.
Y si no te gusta, lo siento.
Dejo este enlace que considero muy interesante y esclarecedor
http://victorgago.net/?p=618
Y por cierto, en Alemania muchísimos se pusieron de lado, de perfil, y ya ves como terminó.
Necio 1
“Y entre impedir que algo exista y acabar con algo que existe hay un abismo”.
Sin comentarios
Necio 2
“Lo que no es de recibo es meter debajo de la alfombra a la realidad porque ésta no satisfaga nuestras fantasías”
Y por eso no importa tirar, la realidad o el feto, por la basura…… o a la trituradora
¡Qué peligro!¡Qué asco!
Hola NGG,
Creo que no puedes, al menos a mí, tildarme de persona que no escucha argumentos ajenos. Si repasas mis intervenciones podrás observar como recojo los argumentos que Teresa, Miguel y otros han lanzado al debate y los comento del modo mejor de que soy capaz y que este medio permite.
Sostienes que eres un radical en la defensa del inocente. Eso es muy loable. Te recomiendo que lleves esa redicalidad en el bien un poco más allá y practiques la caridad en el diálogo con quienes se acercan de buena fe a expresar opiniones divergentes a las tuyas. Puedes decir que dudas de esa buena fe en mí u otros. Creo que te equivocas.
Me llamas necio y sostienes que mi necedad resplandece en la frase:“Y entre impedir que algo exista y acabar con algo que existe hay un abismo”.
Bien, ahora trata a los participantes en este debate como personas iguales a ti y explícanos por qué razones esa frase es de un necio.
Urbek,
En absoluto desprecio el poder del consenso y del diálogo. La partera de Sócrates es una verdad perenne. Lo que ocurre es que el diálogo ni es un fín en sí mismo ni es per sé creador de verdades éticas tal y como afirmas. Que tú y yo dialoguemos y nos pongamos de acuerdo no crea ninguna verdad, en todo caso la descubre, que no es poco.
En segundo lugar, pareces acusarnos de una obsesión y de una reducción de todo a una metafísica de lo divino. La metafísica se hace a partir de la fisis, de la naturaleza. ¿Soy yo, u otros, los obsesionados con metafísica de lo divino? Si precisamente la metafísica llega a muchas conclusiones verdaderas a partir del logos que todos llevamos dentro y fiándonos de lo que nos llega a los sentidos desde la realidad exterior. ¿De verdad que crees que nos reducimos a lo que nos digan “nuestros sacerdotes”? Por favor, la discusión aquí se centra a nivel filosófico estando de acuerdo todos en que el ser humano es capaz de conocimiento que se aproxime a la verdad de las cosas mediante el uso de la razón. Lo otro son aplicaciones que tú nos haces sin fundamento.
El hecho de calificar al feto “cosa” es propio de un monstruo.
Despreciar la vida humana al considerar su valor atendiendo a su “autoconsciencia” es propio de un nazi.
Dar más valor a la vida de un gato que a la de mi hija de dos años es propia de un necio
Y como ya comenté,procuro mantener alejados de mi familia a monstruos, nazis y necios.
De monstruos porque son destructivos.
De nazis porque son asesinos.
Y de necios porque nunca entenderán nada….. y son unos pesados.
Hola NGG,
Voy a tomarme la molestia de responder ordenadamente a sus comentarios:
a) El feto como cosa y la monstruosidad de quien lo afirma. En primer lugar creo que no he empleado el término ‘cosa’ para designar al feto. He hecho la distinción entre feto sin vida mental (pre-20 semana aprox.)y feto con vida mental (post-20 semanas aprox.). Y por vida mental entiendo un neocórtex funcional (no que sea racional, o auto-consciente, etc.). La existencia o no de vida mental en un organismo es un elemento, creo moralmente relevante: los organismos sin mente como los vegetales, los hongos y muchos invertebrados son sistemas de mero estímulo-respuesta. No albergan intereses o deseos que peudan frustrarse ni pueden experimentar dolor. En una palabra, esos organismos no son sujetos. Así es un feto antes de las 20 semanas. Esto es un hecho científico. Ahora bien, Ud. puede discrepar en la valoración moral que yo hago de todo esto y decir que lo que realmente es importante no es que sea un sujeto (mente) sino que esté vivo y sea humano. No veo qué hay de monstruoso en todo ello. Describir unos hecho biológicos no me parece monstruoso.
b) Otorgar valor primario a la auto-consciencia es propio de un nazi. Bueno, creo, de nuevo, que esto es históricamente falso. Para la ideología nacionalsocialista poseer auto-consciencia no era condición suficiente para la dignidad de la persona, pues los judíos, gitanos, católicos, homosexuales, testigos de jehová, socialdemócratas, comunistas, enfermos, retrasados y viejos eran seres auto-conscientes y de unos decían que eran subhumanos, de otros enemigos y a todos les negaban su dignidad. Lo propio de los nazis es que fudnamentaban la dignidad de un ser principalmente en propiedas que carecen de relevancia moral: los genes. Si repasa mis intervneciones verá como rechazo que los genes tengan relevancia moral. Así que creo que es históricamente falso que mi posición se asemeje a la de un nazi.
c)Valorar más la vida de un gato que la de una niña humana de 2 años es propio de necios. Estoy muy de acuerdo con Ud. Pero le niego la mayor: yo jamás he dicho tal cosa. He dicho que un gato tiene mayores capacidades psicológicas que un feto pre-20 semanas, pues el gato tiene vida mental y el feto no. Por supuesto es un hecho científico que una niña humana de 2 años tiene mayores capacidades psicológicas que un gato adulto (aunque menos que un chimpancé adulto). Por eso, para ponérselo fácil a Ud. y difícil a mí, imaginaremos que lo que yo he dicho es ‘un chimancé tiene más capacidades psicológicas que su hija, por tanto, tiene más valor que su hija’.
Pues entonces Ud. tendría derecho a quejarse. En primer lugar, el mundo será peor si muere una niña que si muere un chimpancé, pues los bienes de los que disfrutará la niña a lo alrgo de su vida son más y mejores de los que disfrutará el chimpancé (amistad, amor, arte, actividades intelectuales, etc.). En segundo lugar, matando a la niña se le produce mayor daño que el daño que se produce al chimpancé matándolo, ya que el futuro que la niña pierde tiene más valor para ella que el futuro que pierde el chimpancé. En tercer lugar, matando a la niña se genera otro daño personal: a todas y cada una de las personas que querían a la niña. Mientras que eso no sucede, o no sucede con igual intensidad, con la muerte de un chimpancé.
En definitiva, el valor que se pierde en total con la muerte de la niña es mayor que con la muerte del chimpancé. El valor de la vida de la niña, de su niña, es mayor. No doy más valor a la vida de un chimpancé, y, a fortiori, a la de un gato, por lo que no puede tildarme de necio
Finalmente me llama ‘pesado’. Bien, pues lamento aburrirle. Pero espero que comprenderá que no es honorable permanecer en silencio cuando a uno le propinan insultos.
Queridos comentaristas:
Os agradezco los 42 comentarios que habéis hecho en esta entrada del blog. El nivel del debate es elevado, lo cual es de agradecer. Personalmente, me está sirviendo para conocer de primera mano los argumentos de los que discrepan del artículo.Intentaré responder en una nueva entrada. Entre tanto os ruego que mantengamos el tono educado sin entrar en descalificaciones personales, sin perjuicio de expresar con toda contundencia nuestros argumentos. Saludos, Teresa García-Noblejas
Siento mucho, Teresa, haber elevado el tono del debate y si he utilizado adjetivos fuertes, lo siento, pero es realmente lo que pienso de esa tribu.
No puedo con los modernos pseudofilósofos.
Te recomiendo el artículo de Victoria LLopis en LD http://libros.libertaddigital.com/laicismo-una-habitacion-sin-vistas-1276238155.html
Realmente sensacional y muy recomendable para estos personajes, pero no voy a ser yo quien se lo recomiende.
Espero con expectación tu nueva entrada.
Un saludo
Bravo por darle nivel e impronta al debate en un tema delicado, especialmente a Urbek.
Por cierto, que tilde de necios a los demás alguien que cita a un señor que afirma que el hombre desciende del gorila es cuanto menos para sonrojarse de vergüenza ajena. ¡Toma patada al conocimiento científico! En serio, recomiendo usar menos palabras como necio o nazi, y tirar más de argumentario. Lo de degradar a quien te tumba con argumentos con términos como pseudofilósofo es bastante penoso. Un consejo, intente aprender unos mínimos de personas como quien ha publicado la entrada, que aunque diecrepo de sus convicciones al menos argumenta.
Según qué argumentos, se podría matar a quien se desmaye o mientras duerme. ¡¡Que nadie se desmaye¡¡ ¡¡A pasar las noches en vela¡¡
Verá, el problema no es que según qué argumentos se pueda minusvalorar incluso a quien duerme. El verdadero problema del antiabortismo y de los moralistas sustancialistas es que son incapaces de contraargumentar con solvencia incluso a los argumentos profanos más mediocres. Ustedes deberían entender esta problemática y verla como una oportunidad de fortalecer el fundamento racional de sus convicciones morales. El antiabortismo es incluso defendible, pero desde luego no como ustedes lo hacen conjurando a “morales naturales”, la dignidad del ácido desoxirribonucleico, el alma donada por Dios u otras sustancias mágicas.
Pues deben ser muy malos argumentos, Dolo. ¿Quién los dice?
Hola, soy una gorila, o mejor, soy una babuína (por debajo en las escalas de inteligencia y de capacidades ¿verdad?) pues quiero tener el derecho de gritar, de llorar amargamente cuanto necesite porque perdí a mi hijo a los tres meses de embarazo. ¿Por qué yo no he podido hacerlo? ¿Por qué tuve que aguantar y poner buena cara a los comentarios del tipo “no te preocupes, no era nada todavía”? En un documental no hace mucho vi como un babuíno macho mataba a una cría en una pelea. La hembra arrastraba a su monito muerto y gemía, no comía y se afanaba en despiojar a su cría cada vez más maloliente. Tardó 2 días en dejar a su cría en el suelo y darla por muerta… ¡un babuíno! Pues bien yo quiero ser babuína, y no saber de filosofía, e ilusionarme con mi cria en mis brazos y llorar si se me muere. Porque cuando me dijeron que el niño dentro de mí no tenía latido yo lo estaba viendo en el monitor, con manos, piernas, dedos, ojos… y porque cuando me lo arrancaron de dentro me sentí un animal lleno de instintos, con los pechos desbordados porque mi cuerpo pensó que ya tenía que alimentar a una criatura (¡sí! ¡sólo con tres meses!)Me asusté tanto, me dolió tanto que, como profesora de secundaria, no puedo dejar de pensar qué mal no lo pasarán mis alumnas de 16 años que acudan a abortar y se encuentren en la soledad de su casa sufriendo el síndrome post-aborto, con la llamada de la naturaleza rugiendo en sus entrañas, en sus pechos y en su corazón.
Estimada Mari, lamento mucho su pérdida, que vaya por descontado. Pero lo de “no saber de filosofía” como argumento frente a los hechos científicos que aquí algunos exponen me parece por lo menos inocente y bucólico. No creo que unas circunstancias personales en torno a un aborto natural vayan a esclarecer mucho acerca de la cuestión que aquí se discute, dicho sea con todos mis respetos hacia su persona.
Lo que expone Mari en su comentario es la realidad; el mismo 2e-coeur lamenta mucho “su pérdida”. Y es que cuando se produce un aborto espontáneo, hay una pérdida porque hay uns er humano con el mismo ADN que mantendrá hasta su muerte. Y si se malogra, la experiencia de los padres es dolorosa. Blanco y en botella. Lo demás son zarandajas y sofismas para ocultar la gran verdad de que el aborto no interrumpe sino que siega una vida humana. Podremos justificarlo, comprenderlo, defenderlo y demás pero la realidad es cristalina y no es el problema personal de Mari sino la experiencia de cualquier mujer que haya sufrido un aborto.
Urbek, lo que tú llamas moralistas sustancialistas no se asientan sobre unas premisas tan fáciles de tumbar como tú afirmas. Las petitio principii expuestas con la forma que tú utilizas son muy aparentes pero no entran en el fondo. Tú ventilas el problemas de la sustancia mientras que más de 20 siglos de quebraderos de cabeza avalan que el asunto va más allá en su importancia que tus cuatro líneas para despacharlo.
Te insisto, como hice en otro comentario, que aquí no hay defensas de morales en el ADN ni metafísicas de los divino a chorros (por cierto no me has comentado nada al respecto).
Las formas pueden ser groseras en lo explícito pero también rozar lo irrespetuoso en lo implícito. No nos llames ignorantes con tanta facilidad porque la sustancia y el conocimiento de la misma llega hasta Husserl, Zubiri… por poner ejemplos muy cercanos.
Así que creo que puedo afirmar que en la sustancia, en el ser material y el ser espiritual del hombre se dirime el gran problema del aborto.
Por cierto, José, por supuesto que materia y forma, potencia y acto no están en absoluto relegados en la nueva biología. De hecho tú pivotas tú razonamiento sobre potencialidades, por ello es incoherente (al menos en parte) tú enmienda a la totalidad de Aristóteles. Hoy el ADN es estudiado en clave de materia (cadena de nucleótidos) y forma (información almacenada en secuencia de nucleótidos) com clave en la explicación de eso tan complejo que llamamos ser vivo. El problema apasionante de la epigenética se base en la expresión de la información genética en clave de desarrollo y en el paso de potencia y acto de aquello que el ADN encierra en un primer nivel de información (no el único como se creía hasta hace menos de 20 años).
Mari, yo nunca le diría a una víctima de un aborto natural que “no era nada todavía”. El feto era, en su realidad de feto, una gran posibilidad: la posibilidad de un nuevo hijo, hermano, nieto, vecino, ciudadano, contribuyente, feligrés, etc. Desde cada perspectiva un niño por nacer es una posibilidad distinta. Lo que no podemos es legislar la realidad apelando a la posibilidad, pues el mismo respeto que los suyos merecen los sentimientos negativos que provoca en una mujer el contemplar la posibilidad de que el feto cambie su vida a peor por ser una carga económica, constituir un peligro físico, ser el fruto de un crimen contra su integridad sexual, venir con graves deficiencias, etc., etc.
Nadie le exige a usted que cambie sus sentimientos acerca de la maternidad. Lo que sí se le pide es que no los imponga a otras mujeres exigiendo la intervención estatal en sus embarazos para así obligar a las mujeres a sentir lo que usted siente con la llegada de un nuevo hijo.
Mari, lo siento mucho. Seguro que tu hijo fue la persona más feliz del mundo los tres meses que habitó dentro de ti y vivirá siempre en vuestros corazones.
Un saludo y gracias por describir de forma tan sencilla, tan humana pero tan trágica al mismo tiempo, lo que una mujer buena y auténtica siente ante la pérdida de su hijo.
Y para vosotros, amigos intelectuales, metafísicos y demás manada ¿cuando exactamente debiera un ser vivo( pero no humano, Aido dixit y pixit) considerarse verdaderamente humano?
Quiero datos concretos, nada de rollos pseudo-metafísicos.
Pues a eso me refiero precisamente,a ser un poco más inocentes y un poco más bucólicos, en fin, a ser un poco más naturales. Y por supuesto, somos seres racionales que gracias a la ciencia encajamos golpes tan duros como un aborto natural, y comprendemos que por mil cosas se puede dar tan triste circunstancia y que incluso,en ocasiones, la naturaleza demuestra así su sabiduría.Somos seres humanos que deberíamos proteger al débil, a la joven que se queda embarazada sin recursos, pero no animarla a abortar con el argumento de que se va a perder unos años de botellón y discotecas.Un hecho científico es que la ciencia también nos pone al alcance métodos abominables, soluciones rápidas y fáciles para una sociedad que busca cada vez más desentenderse en lugar de asumir responsabilidades. Si de argumentos científicos va la cosa… un feto de 12 semanas ya tiene reflejo patelar, significa que empieza a ensayar en el vientre materno sus primeros pasos. Lo que hizo que el mono hace millones de años se levantara e iniciara el camino hacia lo que somos hoy, la revolución que transformó la tierra, resulta que un feto de 12 semanas, con todos sus órganos ya formados, comienza a “andar”. De forma consciente o no el caso es que ya es como aquél mono que un día se levantó sobre sus patas traseras y vió que alcanzaba a ver mejor entre los matorrales y eso le hacía más fuerte. Nuestro querido feto de 12 semanas, que también abre ya la boca y empieza a diferenciar los sabores de lo que su madre come a través del líquido amniótico, mueve sus piernas y se prepara como futuro hombre. No es una boladecarne-cosa-animal-simio-idea. Cuantos hombres ya adultos sólo se mueven y comen en sus vidas, y no por eso hay que desaparecerlos.
Ayer me contaba una amiga que su perra había tenido 2 camadas de cachorros y ninguno había sobrevivido. La segunda vez sobrevivieron dos pero la perra los ignoró por completo. Mi amiga se propuso sacarlos adelante pero al poco tiempo se vio que tenían un defecto en la columna que les hizo morir enseguida. La perra detectó el defecto en sus cachorros y los abandonó a su suerte según el veterinario. Desde luego suena mucho mejor que un humano detecte el defecto en su feto y lo elimine. La diferencia es que los cachorros al menos tuvieron la oportunidad de que las manos de alguien los salvaran. Tantos y tantos fetos muertos no pueden decir lo mismo mientras nosotros nos jactamos de tener más corazón que los animales y por supuesto, tenemos argumentos. Ójala se oyera más la voz de las que son madres, de las que quisieron serlo y no pudieron, de las que queremos serlo, de las que tenían dudas de serlo y dijeron sí y de las que dijeron no y lloran el resto de sus vidas y sueñan y visitan una y otra vez la foto en gris y blanco del SER que un día llevaron en sus entrañas y no dejaron nacer.
Hola Miguel,
No te niego que quien se adhiera a una filosofía aristotélica puede intentar conciliar lo que era una aproximación pre-científica a la biología en el siglo IV a.C. con la biología científica moderna. Ahora bien, entonces el esquema conceptual aristotélico pasa a ser puramente metafísico y pierde su carácter descriptivo del mundo. Por supuesto, los conceptos de acto y de potencia no pertenecen al sistema explicativo de la biología científica actual. De hecho, yo diría que si asimilas la forma a los genes, la disciplina de su estudio sería la bioquímica, donde tampoco se emplean (nunca se ha hecho) tales conceptos.
Hola NGG,
Creo que ya hemos dejado claro que un organismo humano comienza al acabar el proceso de la concepción. Sólo los ignorantes o los perversos lo niegan. Pero también creo que esto no es lo que se ha discutido aquí.
Hola María,
Lamento mucho tu pérdida, pero coincido en que lo que se discute aquí es si el aborto está moralmente permitido y en qué casos. Creo que las experiencias personales, por sí solas, no pueden desplazar del debate a los argumento de metafísica y de filosofía moral, que son lo único que importa para esclarecer este problema.
No podemos establecer verdades universales (metafísicas sustancialistas, dice alguno) ni consensos universalizables, dice el mismo, en base a sentimientos, afectos, querencias. Como somos humanos, siempre estarán ahí, pero convengo con varios que es un debate de ideas.
Lamento, Urbek, que mis argumentos (entre los de otros muchos) te parezcan tan despreciables, aunque no lo digas así. Pero el hecho de que José establezca el funcionamiento preracional de la mente humana como principio de vida humana digna de ser respetada, es subjetivo. El que el cortex cerebral funcione es objetivo: el que para mí sea el punto de inflexión de una vida plenamente humana, es subjetivo. En esto estamos de acuerdo, ¿no?. Bien.
Si yo arguyo que hasta que uno no es capaz de perpetuar la especie y es, por tanto, hábil a efectos procreativos, porque mi concepción de la ciencia es evolucionista, y me obliga por no sé qué razonamiento a ello, podría afirmar que todo niño menor de 12 años puede ser eliminado sin problema ético alguno (sí en los sentimientos de sus prójimos y potencialidades futuribles, pero en mi ética “reproductivista” eso no cuenta). Si yo arguyo que es la autonomía física personal la que confiere esa dignidad personal, entonces podría bajar el límite hasta los dos o tres años de edad, a partir de entonces un niño podría más o menos criarse con los mismos requerimientos de un adulto, pero antes de ese momento podría ser eliminado sin gran traba ética, al menos para mí. Si en mi ética es preciso que el niño sea capaz de sobrevivir unas horas sin dependencia directa de un tercero, deberíamos tal vez considerar el nacimiento como punto de inflexión: el niño respira por sí mismo, y puede aguantar unas horas sólo. Yo podría aguantar unos días más, tal vez semanas sólo, sin comer ni beber, con lo cual nuestra dignidad es asimilable, en esa ética, ¿no?. Pero podría ser eliminado en el 9º mes de embarazo, sin problema moral alguno para esa ética, si fueramos capaces de consensuarlo.
Puedo seguir elucubrando posibilidades éticas diversas.
El consenso podría llegar a razonarlo todo, si no obedece a los hechos objetivos y objetivables. Y el hecho objetivo y demostrable empíricamente es que hasta los 18-20 años el ser humano no ha llegado a su pleno desarrollo córporal y psicológico. Todo lo anterior es un continuo progresivo, lentísimo, en el que no hay NI UN SÓLO SALTO CUALITATIVO ni CUANTITATIVO que pueda considerarse un cambio sustancial. Ni siquiera cuando le salieron pelillos en las axilas o los genitales, ni siquiera cuando le salieron los dientes definitivos, ni siquiera cuando le entró aire en los pulmones, podemos considerar que ese ser cambió sustancialmente. Tampoco cuando le salieron las uñas en la semana 20, o cuando empezaron los impulsos nerviosos en su incipiente sistema cortical, con 8 o 10 semanas, o cuando empezó a fluir la sangre por sus finísimas venas y arterias. El ÚNICO SALTO CUALITATIVO RADICAL que todos dimos un día, fue el de la unión de los núcleos de los gametos que dio lugar al embrión que fuimos. Es decir, podríamos eliminar al espermatozoide o al óvulo sin gran problema moral en este ámbito, pero desde que uno de cada se unieron, se crea un nuevo ser, distinto, irremplazable, que no puedo eliminar sin la duda moral de estar eliminando a un ser humano. En mi caso, sin el convencimiento. Desde entonces, todo es un continuo de crecimiento y una cadena larguísima de avances paulatinos, casi inapreciables, que acabará con nuestra muerte, paulatina o sobrevenida accidentalmente, ésta sí.
Esa es mi ética sustancialista, que dice Urbek. Yo la llamo realismo personalista. Sí, el reconocimiento de que un día fui abortable, y era exactamente el mismo que soy hoy, con menos desarrollo. Por eso estoy en contra del aborto y dedico un poco de mi tiempo a compartirlo con vosotros. Opinión fundada científicamente que además se reafirma y es perfectamente compatible con mis convencimientos íntimos, con mis afectos y con mis convicciones religiosas. Pero es que es que todo lo que he dicho es comprobable científicamente. Soy esencialmente el mismo, pero mayor, y más autoconsciente, que cuando me crecieron las uñas en el vientre de mi madre, que cuando el aire invadió mis pulmones, que cuando fui capaz de andar y que cuando me dieron el título universitario.
Y apelo a ésta argumentación cómo la única consensuable, o si no traicionaría mis principios. ¿Eso está mal, Urbek? Tú tienes otra, y también tratas de convencernos.
Hola Fabianfa,
Si afirmas que la ética es puramente subjetiva, que vale lo mismo una convicción moral que otra, es que no eres cristiano. Pues un cristiano está comprometido con (a) la existencia de principios morales universalmente válidos y (b), como recordó este fin de semana el papa, accesibles a la razón humana.
Pero dices que albergas convicciones religiosas, ¿cuáles son?
Por mi parte estoy con el papara y te apunto el criterio para adoptar una convicción moral en vez de otra: la que esté apoyada en argumentos más sólidos.
Mientras leía la argumentación de Fabianfa( por cierto muy bien argumentada, explicada, fundamentada e irrefutable ¡enhorabuena! ) me preguntaba qué es lo que nos diferencia de civilizaciones antiguas y de sociedades subdesarrolladas.
Creo que es, basicamente, la consideración del valor de la vida del ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural.
Desgraciadamente en pleno SXX muchos individuos se encuentran ….. desubicados.
Fabianfa, lo que intento explicar es que la ética funciona al revés de lo que los sustancialistas queréis creer. No se origina el asunto exclamando ¡eureka! con el descubrimiento de la dignidad en determinado estado de organización de la matería (física o espiritual, si ésta se estima) sino que se parte de una idea de dignidad que es el sedimento de una genealogía moral imbuída culturalmente, y desde ahí se la trata de justificar mediante posturas ontológicas como el sustancialismo que apelan a la objetividad de la realidad, del ser, para enganchar de él al deber ser. Pero eso es una auténtica farsa. Nadie está en contra del aborto porque considere prójimo al ácido desoxirribonucleico presente en un cigoto humano mientras desprecia una ligera variación del mismo ácido presente en un cigoto de sardina. Si habéis llegado escarbando hasta el núcleo celular ha sido porque las sustancias predecesoras (la esencia humana definitiva, antes de dejar de serlo…) se os han quedado cortas tal y como explicas en tu comentario. ¡He ahí la prueba de que la ética se construye desde arriba hacia abajo (desde un proyecto o idea de lo que queremos proteger) y que una teoría ética sustancialista es insostenible pues detrás de cada esquina y de cada nuevo descubrimiento científico se esconde su verdugo. ¿Por qué detenerse en el ADN? Alguien con malas intenciones podría alegar que no existen dos códigos genéticos iguales, y tendría razón. ¿Tiene sentido científico la igualdad? ¿Entonces cual sería el gen de la dignidad?
A los sustancialistas les aterroriza reconocer la naturaleza subjetiva, cultural, consensual, de los valores; quizás porque confunden subjetividad con arbitrariedad o porque les inquieta que como manufactura histórica sean humanos, demasiado humanos. Pero los puentes romanos también lo son, y algunos siguen aguantando, o no, así que ante esta contingencia hemos desarrollado nuevas formas de construcción aprendiendo de lo exitoso, olvidando lo fracasado e inventando, siempre inventando, nuevas soluciones para nuevas o viejas realidades.
Teresa, ya que me aludes para luego hablar de zarandajas según tu propia terminología, tendré que matizar mi comentario. Lamento su pérdida porque era un proyecto deseado, no porque considere al embrión o feto que esperase una persona igual que como lo somos tú o yo. Para mí un no nacido es una persona en potencia, ni más ni menos que eso, pero no una persona. Por eso lo de matar a un no nacido me parece como expresión un sinsentido.
¡Y vueeelta la mula al trigo!
¡ Qué pesados !
¡lo que hace el insomnio y el aburro-miento !
Tu forma de rebatirnos a Urbek y a mí solo te retrata como una persona carente de argumentario. Tú/vosotros/as mismo/a/os/as, majo/a/os/as.
Jose, no me has entendido (y si no me he explicado, lo siento).
Urbek, me voy a hace consensualista, entonces, y dejaré la realidad objetiva al margen como inexistente o al menos como incognoscible. ¿En qué me apoyo, dime? ¿Cómo tomo decisiones?
“Para mí un no nacido es una persona en potencia, ni más ni menos que eso, pero no una persona. Por eso lo de matar a un no nacido me parece como expresión un sinsentido”
PREGUNTA:
¿ Qué se podría argumentar contra tal afirmación de principios de tanta profundidad?
RESPUESTA:
Que es propia de un/a/os/as NAZI/S/ o un/a/os/as NECIO/A/OS/AS y/o un/a/os/as BESTIA/S.
Fabianfa, hacer comprender a un necio/nazi/bestia la evidencia de tu argumentación es imposible, así que no te esfuerces y no pierdas tu tiempo: es demasiado valioso.
Un saludo
NGG
Tus argumentos son absolutamente sentimentales y, por tanto, demagógicos, son más bien no-argumentos, porque no argumentan absolutamente nada.
Son retórica barata y vacía que nadie con dos dedos de frente podría tomarse en serio. No puedes pretender convencer a nadie de nada sin mostrar un mínimo de rigor ni una mínima lógica, y menos aún llamando a los demás “manada”, “tribu” y cosas así. Existen maneras para defender tus ideas, pero como tú no las encuentras echas mano del insulto, que está más a mano.
Tal vez deberías replantearte los conceptos de necio, bestia y nazi que tan a la ligera utilizas.
Saludos a todos.
No es más sorda la que menos oye sino la que no quiere escuchar, del mismo modo que no es más necia la que no comprende sino la que no quiere entender.
¿ Qué más argumentos quieres estelita de mi alma ?