4745161896_ba40ac852aQuerido Fernando:

Lo primero que quiero que sepas es que hay muchas personas que nos indignamos con tu situación, y que somos conscientes de que la doble vara de medir de las personas sin principios se ha ensañado contigo de manera especialmente vil y miserable.

Es posible que eso no te resuelva la injusticia de la que eres víctima pero, por lo menos, hará que te sientas menos solo. Hemos visto tantas arbitrariedades en la justicia que puede resultarnos algo cotidiano, pero algunos no hemos conseguido acostumbrarnos a lo que debiera ser excepcional y denunciable.

Haces bien en expresar, como dice uno de los pocos graffittis inteligentes de los que tengo noticia, que tu mayor venganza es tu felicidad. Me alegro que así sea. Cuando alguien se ceba en el daño ajeno, lo hace para que esa persona sea desgraciada. Y  es un objetivo muy fácil cuando, como en tu caso, la justicia no trata de enmendar la ilegalidad porque ha dejado de ser ciega y mira con ojo atento a quien ha de juzgar, ya que la víctima une al perjuicio objetivo, una sensación lacerante de injusticia y de desamparo. Y así es muy probable que el rencor y el deseo de venganza acabe matando la felicidad y logrando el objetivo que se buscaba: herir, hundir, machacar, convertir a la persona en un autómata que sólo busca el «ojo por ojo» y sólo vive para su dolor.

Sin embargo, hay algo con lo que no cuentan y, por lo que dices, es evidente que tú sí que conoces: el perdón, que impide que el resentimiento extienda su sabor amargo en nuestra vida; la fe en que las cosas quizá sucedan porque, aunque a veces no lo entendamos, son lo mejor para nosotros, que da la serenidad de quien deposita su felicidad en lo absoluto y no en lo contingente; el hacer lo que dicta la conciencia y la ley pese a las consecuencias, que hace que en lo más profundo de nuestro corazón no nos despreciemos a nosotros mismos y podamos caminar con dignidad hacia nuestro destino.

Por eso, Fernando, me alegro de que tu venganza sea seguir siendo feliz porque te mereces esa felicidad, porque caminar con la cabeza alta y sonriendo, en algunas circunstancias, es la mayor venganza y porque me confirmas que no han logrado su objetivo. Cuando hundir algo tan importante y que ha supuesto un gran esfuerzo como una excelente carrera profesional no hunde a la persona, es porque esa persona tiene apoyos, intereses y principios mucho más valiosos donde seguir creciendo, y eso la hace estar por encima del daño que pueden hacerle los miserables que retuercen la justicia según sus intereses.

Sin embargo, perdonar no es olvidar. Es tu derecho denunciar la injusticia y poner al arbitrario frente a sus acciones. Y es obligación nuestra exigir que se te haga justicia.

Un cariñoso saludo de parte de

Alicia V. Rubio Calle… y mi marido Antonio… y muchos de mis amigos…y…

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Comentarios

2 comentarios

  1. María M el 26/01/2012 11:16 am

    Me uno al saludo.

  2. jesus lorenzo cuervo el 30/01/2012 1:30 pm

    Un fuerte abrazo para un grandísimo luchador por la Libertad de Conciencia, la Justicia y la Ley.

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