Profesionales por la Ética
Principios y Valores

Principios y Valores

PROFESIONALES POR LA ÉTICA inspira su trabajo en los siguientes Principios y Valores:

  • El entendimiento de los valores éticos como los principios objetivos, basados en la naturaleza del hombre, que ordenan su comportamiento hacia la felicidad y el bien.
  • La afirmación del valor singular, absoluto y único de cada ser humano, dotado de una dignidad y unos derechos inviolables, creado por Dios a su imagen y semejanza y llamado a una vida trascendente. La afirmación, igualmente, de la libertad de las conciencias y de la responsabilidad de la persona como puntos de partida de cualquier consideración ética.
  • El reconocimiento de la sociabilidad natural del ser humano y de los principios básicos ordenadores de la vida social, de la que la familia es núcleo básico: bien común, solidaridad y subsidiariedad. En este marco y desde el protagonismo y la autonomía de la sociedad civil, los poderes públicos -gobernantes, jueces y legisladores- se justifican por su servicio al bien común, la libertad y la justicia, fuera de toda forma de corrupción o sectarismo ideológico.
  • La opción por la primacía de la cultura de la vida, que debe ser acogida y favorecida desde el mismo momento de la concepción hasta la muerte natural. Esta cultura de la vida incluye también el compromiso con la paz en toda escala, la protección de los enfermos y ancianos y la erradicación de la violencia y el terrorismo.
  • La concepción del trabajo no sólo como un derecho y un deber, sino también como una actividad que, lejos de considerar al hombre como un mero recurso, le permite construirse a sí mismo, al tiempo que elabora un producto o realiza un servicio.
  • Con base en esta dignidad del trabajo, el entendimiento de la empresa como una comunidad de personas que, sin perjuicio del incentivo del legítimo beneficio del empresario y sin menoscabo de su competitividad, buscan la satisfacción de sus necesidades fundamentales y constituyen un grupo particular al servicio de la sociedad entera, generando riqueza en el contexto de una economía de mercado socialmente responsable.
  • La defensa de una ética de la solidaridad, que comprende la justa distribución de la riqueza, la atención preferente a las personas y grupos sociales más desfavorecidos, una sana reacción frente a los excesos del consumismo y la protección del entorno natural.
  • La vivencia de una ética de la subsidiariedad, que considera que los problemas sociales deben ser resueltos, principalmente, por la propia sociedad, gracias a la acción responsable de sus miembros. Sólo cuando ésta no sea posible, deben actuar los poderes públicos, y buscando siempre, en primer término, que sean los grupos sociales quienes puedan afrontar los retos del presente.
  • Una visión esperanzada del mundo de hoy, ante el cual se presentan, junto a evidentes amenazas, inmensas oportunidades de desarrollo personal y comunitario que sólo se harán realidad a través de la globalización de la dignidad de la persona y sus derechos y de la activa, responsable y generosa participación de todos.

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